Interpretación Selectiva de la Comunicación

Para que la comunicación sea efectiva, el receptor debe ser capaz de entender lo que le dice su emisor, es decir, debe haber retroalimentación, y esto sólo es posible si ambos conocen el código que utiliza el otro.

El que comunica debe asegurarse de que el receptor haya entendido su mensaje correctamente. Sin embargo, por mucho que lo intenten, las personas actúan en función de lo su cerebro entiende y está preparado para entender, también sus valores éticos personales. Cada persona interpreta de una manera diferente los mensajes que recibe. Esto, es debido a la presencia de una serie de filtros que se aplican a la información y que hacen que el receptor interprete selectivamente los mensajes recibidos. Estos filtros son los siguientes:

Selección de datos. Las personas perciben e interpretan la información que les llega el cerebro en función de sus experiencias pasadas, de sus preferencias, motivaciones, intereses, miedos …

Organización de datos. El cerebro organiza la información que percibimos con el objetivo de darle sentido, por ello, estructura el mensaje teniendo en cuenta las propias necesidades, expectativas y posibilidades.

Acentuación o simplificación de datos. Ampliamos los mensajes que coinciden con nuestro sistema de valores o incrementan nuestra autoestima. Del mismo modo simplificamos los que no coinciden y no nos van bien.

Constancia de datos. El objetivo de los seres humanos es que su mundo interior se mantenga constante y bajo control, por eso, cuando a veces llega información que pone en peligro este equilibrio, se puede llegar a modificar y adaptar a fin de no romperlo.

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