La Comunicación, ¿Qué es la comunicación?

¿Qué es la comunicación?

Hay infinidad de definiciones y tantos otros debates sobre qué es la comunicación. Unas explicaciones se centran en el mensaje, otras, en las relaciones interpersonales, otros, en los signos … Todas ellas son ciertas, pero a la vez incompletas y demasiado concretas, ya que cada focaliza el tema desde una óptica diferente. No existe ninguna teoría general de la comunicación que establezca el objeto de estudio de la comunicación y que unifique todos estos puntos de vista. Pero, sometiéndose a reflexión, tal vez no sea pertinente, tal unificar todos los conocimientos obtenidos dentro de una misma ciencia no haría más que entorpecer las investigaciones, ya que, siendo un ámbito tan complejo relacionado con el ser humano y con tantas disciplinas convergiendo dentro, es mejor que la comunicación permanezca como un campo multidisciplinar donde confluyen diferentes ciencias sociales que contribuyen a su estudio.

Técnicamente, y como aproximación muy básica, comunicar es el intercambio de información entre sujetos u objetos separados en el espacio y / o en el tiempo. es así que una competencia comunicativa consiste en transmitir con éxito un mensaje por el medio adecuado y, además, entender los que los demás emiten. La comunicación, como fenómeno social, ha sido el principal motor de la evolución y el funcionamiento de las sociedades biológicas, no sólo humanas. Etimológicamente, comunicar viene del griego communis, que significa compartir, poner en común (en este caso unos conocimientos), y este significado hace aún más patente la importancia de la comunicación para el desarrollo humano, un desarrollo basado en la interrelación entre individuos. El primer axioma (o verdad evidente) de Watzlawick sobre la comunicación indica: “Es imposible no comunicarse “, afirmación que no difiere mucho de lo dicho siempre:” Los seres humanos somos seres sociales, necesitamos relacionarnos con los demás y dejar constancia de nuestra existencia “. Así pues, el ser humano está predestinado a establecer un vínculo entre él mismo y el mundo que le rodea a lo largo de su vida.

Los Cinco Axiomas de la comunicación

En la comunicación se le atribuyen algunas propiedades axiomáticas, que conllevan unas determinadas consecuencias para las relaciones humanas. un axioma o verdad evidente es un enunciado básico que se establece sin necesidad ser demostrado; son convenciones utilizadas como principios de derivación de los otros enunciados de una teoría. En 1993, Paul Watzlawick y un grupo de colaboradores establecieron los conocidos como “Cinco Axiomas de la comunicación “.

1. Es imposible no comunicarse.

  • La no conducta no existe. Toda acción tiene un mensaje y, por tanto, una intención comunicativa.

2. En toda comunicación hay un nivel de contenido y otro de relación.

  • El nivel de contenido muestra la información que transmitimos, mientras que el plan de relación nos indica a quién y cómo lo transmitimos.

3. La naturaleza de una relación proviene de la forma de pautar las secuencias de comunicación que cada participante establece.

  • A pesar de que en el acto de la comunicación todos los participantes intercambian mensajes, no todos lo hacen con la misma jerarquía, sino que los individuos establecen un acto llamado “puntuación de secuencia de hechos”. Así pues, en una relación cabeza-empleado, quien tome la iniciativa en la conversación será la cabeza, mientras que el empleado será más dependiente.

4. En toda comunicación hay un nivel analógico y uno digital.

  • Esto quiere decir que el lenguaje analógico viene determinado por la conducta no verbal, y es el motor del nivel de contenido, mientras que el lenguaje digital está formado por signos lingüísticos y es la base del nivel de contenido.

5. Todos los intercambios comunicativos son simétricos o complementarios, según estén basados en la igualdad o la diferencia.

  • Se refiere a la jerarquía de las personas, según la conducta que tengan entre ellas a la hora de establecer comunicación. Una relación simétrica esta basada en la igualdad, así los dos individuos tendrán la misma autoridad (ej: dos amigos). Una relación complementaria está basada en la complementariedad de la conducta de uno de los individuos en relación con la conducta del otro. un ocupa una posición primaria y el otro, una secundaria (ejemplo: padre-hijo).

Elementos de la comunicación

La correcta transmisión de información de un punto a otro requiere un determinado proceso. La mayoría de los elementos que intervienen en este proceso son imprescindibles, ya que sin uno de ellos el acto comunicativo no establecería eficazmente. Según la teoría del proceso comunicativo de Shannon y Weaver (1949), estos elementos son los siguientes:

Fuente: Sitio originario de donde proviene el mensaje primario y de donde el emisor extrae la información original.

Emisor: Es quien produce el mensaje y quién decide qué información transmitirá. La intención del emisor (informar, exponer unos sentimientos, pedir, ordenar …) tiene una gran importancia en el proceso, ya que, en función de la intención, el emisor elegirá unas determinadas palabras o situación.

Receptor: Quien percibe el mensaje, el decodifica y lo interpreta. No es un elemento pasivo, ya que debe captar la intencionalidad del emisor. las relaciones entre emisor y receptor son complejas y vienen determinadas por factores sociales, de edad, sexo, afinidades, cultura … Es decir, no es lo mismo comunicarse con un profesor que con un amigo, por ejemplo.

Mensaje: Es la información que el emisor envía al receptor. La gran mayoría los mensajes llevan más información que la que aparece explícitamente en la secuencia de sus signos, tales como el estado de ánimo del emisor.

Código: El conjunto de signos (ya sean lingüísticos o no) y reglas que permiten transmitir la información. Para conseguir una competencia comunicativa es necesario que tanto el emisor como el receptor conozcan el código: el emisor, para poder elaborar el mensaje (codificarlo) y el receptor, para poder entenderlo (Descodificarlo). En el lenguaje verbal el código es la propia lengua, pero también hay otros como el Morse, Braille, código de circulación …

Canal: Es el soporte físico del mensaje, el medio por el viaja la información enviada por el emisor hacia el receptor. El canal tiene que conectar ambas partes, ya que, por el contrario, el mensaje no llegaría a ninguna parte.

Contexto: Situación temporal, espacial, personal y social en que se produce el acto comunicativo. Este elemento y su influencia hacia el significado del
mensaje es el que estudia la pragmática.

Referente: Es la realidad objetiva a la que se refiere el mensaje, lo de que se habla: personas, hechos, lugares, objetos …

Ruido: Cualquier perturbación que sufre el proceso comunicativo y que impiden que este proceso se realice con éxito (se puede dar en cualquier los elementos). Las distorsiones de ruido pueden ser la distorsión de la imagen de la televisión, la afonía del hablante, la sordera de quien escucha, la ortografía defectuosa, la distracción del receptor, un ruido molesto durante una conversación … El ruido, sin embargo, se puede paliar mediante la redundancia, que es una parte del mensaje que, en caso de suprimirse, no haría perder ningún información esencial o relevante. La redundancia es útil para asegurar que no se ha omitido ninguna información relevante. Algunos ejemplos de redundancia serían: subrayar algunas palabras, el uso de mayúsculas, levantar el tono de voz…

Retroalimentación (mensaje de retorno): Es la condición necesaria para la interacción del proceso comunicativo, siempre y cuando se reciba una respuesta
(Conducta, palabra) voluntaria o no. Puede ser positiva (si fomenta la comunicación) o negativa (si se busca cambiar de tema o poner fin a la comunicación). Si no hay retroalimentación, entonces sólo hay información, pero sin llegar a realizar ninguna comunicación.

Interés histórico

La retórica de la Antigua Grecia

El interés por la comunicación como tal, sus procesos y sus elementos nace en la antigua Grecia, pero este estudio sólo se reducía al análisis de la oratoria, ya que, como dijo Aristóteles: “La comunicación es la búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos al alcance “. Esta idea de persuadir comunicando es conocida como retórica, aunque, entonces, la retórica no estaba nítidamente separada de la filosofía.

Evidentemente, los primeros maestros de esta disciplina eran griegos: Corax de Siracusa, el primero en escribir un tratado sobre el tema, y su discípulo tisis, que el divulgó. Rápidamente, esta elocuencia oratoria se transformó en objeto de enseñanza, ya que era útil para los comerciantes que comunicaban Siracusa con Atenas.

Pronto se comprobó su utilidad como instrumento político, y fue divulgada por profesores conocidos como sofistas, que eran unos filósofos que enseñaban de manera privada a ser buenos políticos y oradores. De entre los sofistas, los más conocidos fueron Protágoras y Gorgias. Esta filosofía fue muy criticada tanto por Sócrates como para Platón, ya que ellos creían que la esencia de la filosofía reposaba en la dialéctica (basada en el planteamiento de una tesis, respuesta por una antítesis, y concluida con una síntesis), ya que mediante el conflicto se camina despacio hacia el descubrimientos de verdades importantes. Así pues, el método fundamental del discurso que emplear tanto Sócrates como su discípulo Platón fue el diálogo.

Pero el gran maestro de la retórica fue Isócrates. Pensaba que la retórica era un método de formación de la persona, que servía para crear ciudadanos modélicos. Con este sistema de enseñanza, pretendía regenerar ética y políticamente la sociedad de Atenas. En el siglo XIV, los orígenes del humanismo se basarán en los fundamentos de Isócrates.

Desde el punto de vista teórico, las obras más destacadas fueron La Retórica a Alexandre, de Anaxímenes y La Retórica de Aristóteles. La primera obra consiste en una serie de preceptos sobre cómo hablar elocuentemente, mientras que la segunda, más importante, tiene un planteamiento más filosófico y de carácter más teórico. De hecho, La Retórica, Aristóteles defiende que para establecer comunicación necesitan tres elementos: el orador, el discurso y el auditorio, modelo que estableció una línea que la mayoría de modelos de comunicación posteriores respetaron, ya que no difieren mucho de lo que dijo Aristóteles.

Edades Media y Moderna

Durante la Edad Media, la oratoria política entró en decadencia debido a la militarización y el despotismo de los imperios, que hacía inútiles estos conocimientos. No obstante, estos conocimientos traspasaron a la literatura en general, que perdió gran parte de su inspiración y frescura.

En la Edad Moderna, concretamente en el siglo XVII, surgió una nueva escuela de pensamiento conocida con el nombre de “Psicología de las Facultades”. esta escuela hacía una clara distinción entre mente y alma, cada una con cualidades diferentes. A partir de aquí ya se entendía la comunicación como más que una simple herramienta de persuasión, aunque todavía sólo se había arañado la superficie del profundo mundo de la comunicación.

A finales del siglo XVIII, los conceptos humanistas de la Psicología de las Facultades introdujeron dentro de la retórica. Este dualismo alma-mente fue utilizado para establecer dos propósitos de la comunicación independientes entre sí. Uno los objetivos era de naturaleza intelectual y estaba relacionado con la mente; el otro era emocional, y estaba ligado con el alma. Además de estas dos funciones, también existía el propósito de entretener. Por tanto, de acuerdo con esta teoría, había tres objetivos de la comunicación totalmente heterogéneos y sin posibilidad de que coexistieran en un mismo mensaje: informar, persuadir o entretener.

Siglo XX

En el siglo XX, cuando aparecen un gran número de metodologías científicas y las miradas de la psicología, sociología, lingüística y publicidad entre otros, es cuando se abandonan los puntos de vista de la retórica y el humanismo, que habían predominado hasta entonces. Fue a partir de la década de los años 20 cuando se llevar a cabo los primeros estudios antropológicos, sociológicos y psicológicos, debido de las inquietudes filosóficas que suscitaban los nuevos medios de comunicación de masas, como fueron el cine, los periódicos o la radio. Mención aparte hay que hacer a el importante papel que tuvo la publicidad y el efecto que causó en la sociedad, especialmente aquella publicidad fascista que cubría ciudades enteras dentro Europa de preguerra (como anecdótica muestra de la importancia de la publicidad en aquellos años, hay que apuntar que Goebbels, ministro de propaganda alemán, era el segundo jefe del gobierno nazi, por detrás de Adolf Hitler). Es a partir de entonces cuando se estudia la ciencia de la comunicación de una manera más rigurosa. Estos estudios iniciales parten de la sociología, la cual aporta unas bases metodológicas que serán empleadas en los primeros estudios de la edad Contemporánea.

Tras la II Guerra Mundial los estudios sobre la comunicación se intensificar notablemente, debido al gran interés en encontrar posibilidades de control social que los mecanismos comunicativos ofrecían. Entonces, los modelos de comunicación existentes se multiplicaron gracias al surgimiento de las diferentes escuelas sociológicas que se aproximaron a esta disciplina. el primer modelo importante fue el matemático de Shannon y Weaver, en 1949. Este modelo se centra en la explicación del mensaje, y concede gran importancia a la retroalimentación que debe existir entre el destino y la fuente. En 1954 aparece el modelo de W.Schramm, que ofrece una comprensión de la comunicación un poco diferente de la teoría anterior ya que coloca la fuente y el receptor al mismo nivel, pero que se basa en los modelos que ya existían anteriormente. Y en 1964 surge el modelo de comunicación más relevante probablemente, el de H. Laswel, quien formular preguntas básicas a las que trató de dar respuesta: “¿Qué? Cuando? ¿Quién? ¿Dónde? “Este modelo explica el proceso que se da entre emisor y receptor. Además, también han surgido otras propuestas de investigadores importantes, como Pearce y Foss (1990), Rogers (1994) y Schramm, Chaffe y Rogers (1997).

Fue sobre todo en el decenio de los años 50 cuando se produjo el boom de lasinvestigaciones sobre comunicación al ocurrir un salto cualitativo respecto a trabajos anteriores. Este fenómeno llega hasta la actualidad con fuerza, ya que cada vez más ciencias incorporan al estudio de la comunicación, y con resultados de una importante repercusión para las otras disciplinas.

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